
Todos los días iguales. Sin nada que distinga una mínima diferencia entre un lunes de un martes o un jueves de un viernes. Después que me pasó uno de los tantos golpes que me vida ha sufrido, las cosas han cambiado, para bien y sí que he me he relajado. Han pasado mas de tres meses y lo que más deseo en mi corazón es poder solucionar los problemas que se amontonaron de golpe y a la vez quiero con todas mis ganas poder encontrar soluciones, algunas a largo plazo, eso esta claro, sin embargo hay cosas que necesito cambiar urgente en mi vida. La rapidez y urgencia de lo que estoy hablando es porque quiero trabajar lo antes posible de periodista, como siempre lo soñé. Hace cinco años desde que entre a la universidad a estudiar periodismo, siempre estuvieron latentes las ganas de terminar mi carrera y con ello poder trabajar apenas saliera de la u en algún medio de comunicación.
La cosa fue totalmente distinta, y aunque me desanimé de golpe, ahora siento que la pena no debe derrumbarme nuevamente. Tengo mucha fé y esperanza de que encontraré luego un trabajo que me guste y me haga sentir cómoda, que me haga sentir feliz y contenta. De esta forma haré feliz a toda mi familia y al mismo tiempo les daré una tranquilidad, ya que toda mi vida que estaba en pedazos algún día se unirá, para dar como resultado, mi máxima meta cumplida a corto plazo. El hecho de independizarme, de hacerme cargo de mis gastos de mi vida, independencia y a la vez poder ser autosuficiente de mis problemas y supervivencia en esta tierra.
Quizás mi meta a estas alturas de mi existencia sea un poco ambiciosa, pero no se trata de eso. Todo lo que plasmo aquí, ha sido siempre todo lo que he anhelado. Todo lo que siempre ha sido el motor para emprender mis estudios y las cosas importantes que me he propuesto. Esta claro que estas ideas han surgido porque quiero escapar de lo que viví en mi niñez, porque de perfecta estamos clarísimos de que no fue. Sí hubo cosas hermosas, eso no lo pongo en duda.
El criarme con mis abuelos maternos, lo agradezco enormemente ya que la Paola que soy, no hubiese existido sin ellos. Me dieron y me siguen dando un cariño y preocupación que no tiene precio. También puedo decir lo mismo de mis abuelos paternos. Aunque no viví con ellos, sí pude recibir lo mejor que tengo ahora y con ello me puedo parar ante el mundo y ser una persona integra y maravillosa. Recibí de ellos mi educación universitaria y los mejores valores que puedo transmitir a los demás: entre ellos perseverancia, constancia y honestidad. Los amo, no hay nada más que decir. Ellos me dieron las herramientas necesarias que no da ni un colegio, ni la universidad. Son lo máximo.
Ahora de estos pensamientos
sólo queda lo mejor...








