
Se acerca el viento, y con ello, los spots publicitarios de las más prestigiosas marcas de vestir de nuestro país, comienzan a mostrar sus infinitas colecciones para poder aliviar el "tremendo y helado" frío que se nos viene encima. Claro. Se nos aproxima el famoso Otoño-Invierno, del que no hace mucho se pudo percibir en su plenitud. Con tanta propaganda rondando por los canales nacionales de televisión, donde nos invaden con promociones de parcas, casacas y abrigos en oferta, hasta incluso dos x uno, me costaba entender realmente para qué gastar dinero en aquellas compras, si jamás llegaría ni una gota a nuestra cuidad. Bueno, ya habían pasado cerca de dos meses esperando que cayera verdaderamente agua en lo urbano, y así poder descongestionar de paso el asqueroso y contaminado aire de Santiago. Pero, aunque el día en que vi llegar un poquito de agua se impuso y fue hoy, me alegré y me dije, EEE por fin lluvia!!!. Sin embargo al cabo de unas horas, toda mi ilusión de ver la lluvia caer por horas ante mi ventana (como solía hacer desde pequeña) se detuvo. Pucha!!!. Pensé realmente que las aguas de Otoño estaban dando sus frutos, y que pronto podría ver la Cordillera de los Andes despejada, desde pleno centro de nuestra capital. Para variar: expectativa incumplida. ¡Entiende Paola que el clima no es tan sencillo; es caprichoso y juega con nosotros concediéndonos sus rebeldías y sorpresas!. Claro que sí me dije al leer una par de noticias. Se me olvidaba que el 6 de junio, de este presente año se acaba nuestro hermoso mundo y diremos adiós a todo. Esperemos que éste fin de semana vea caer la lluvia que adoro, y que de una vez por todas se cumpla el esperado ciclo que tan desesperado tiene a los compradores de parcas, casacas, abrigos y bufandas. Por favor!! San Isidro, escucha nuestra gran petición. Y así pueda "yo" también usar mi hermoso abrigo, que por cierto ya tiene su edad. Aunque no sea en mi hogar, déjame presenciar tus aguas que nos enviarás. Y ojalà me pille abrasada de tí.



