17 octubre 2006

Impulsos


Era sábado. Uno de esos que siempre tenían destinados los santiaguinos; un día de descanso especialmente reservado para el placer. El goce de algunos era más bien profano, estar en casa, durmiendo las 15 horas acumuladas de trabajo de la semana. Otros, los más animados y vehementes de la ciudad, daban cabida en su apretada agenda a cualquier evento lleno de champaña y libertad sexual. Para éste grupo de santiaguinos sí que era divertido y frívolo vivir estas reuniones freak a las que solían asistir. Pero no importaba el cansancio, ni el dolor de espalda que tenían, luego de una jornada extrema en la pega. Nada de achaques, ni menos enfermedades. Estas presencias no eran bienvenidas. Por ningún motivo y menor capacidad tenían un día de sábado liberado. Para éstos animados seres urbanos, el sábado era sagrado. Especialmente si aquéllos selectos freak, tenían una invitación a experimentar lo que llaman ellos “una noche superior”. En otras palabras si aquella noche estaba compuesta de sexo, alcohol, locura y promiscuidad absoluta entre los presentes. Ya acostumbrados a vivir sábados llenos de vibraciones, agitaciones, además de mucha euforia erótica, luego de 8 horas de deleite llegaba la culminación de sus noches absurdas. Proceso que no todos los elegantes seres urbanos estaban muy orgullosos de reconocer y asumir. Simplemente era el arrepentimiento de todo impulso provocado entre tantas copas tomadas y el escandaloso deseo que los habituaba. Avergonzados y con sus lentes oscuros bien puestos, volvían a sus casas, donde lo superficial de aquellas almas, que vivían el día a día sin clemencia, era lo principal. Regresaban a sus perfectas vidas armadas, pero con las esperanzas de eliminar rápidamente de sus mentes y de sus cuerpos las huellas dejadas que provocaron tantos impulsos.

16 octubre 2006

Suerte ¿te quedas conmigo?


¿Qué hacer si una mañana te levantas con la mayor energía y al salir de tu casa te quiebras la pierna?
¿Qué hacer si las horas en vela estudiando para la prueba, al otro día no valieron la pena?
¿Qué hacer cuando siempre te patean y nunca has tenido una realción seria?
O
¿Qué hacer si todos tus planes se convierten de un día para otro en una verdadera mierda?
¿Resignarse ante tan mala suerte?.
Creo que no es lo adecuado, pero a veces esta palabra sí que recorre nuestra mente, cuando pasan hechos parecidos. Sin embargo, cada uno tiene su respusta. La mía por ahora sólo es creer que el destino está marcado, por sucesos que son inevitables, aveces inoportunos, pero tal como el dicho medio freak que corre por ahí: Todo pasa por algo. Sí, creo que cada hecho, cada mirada, cada desición, cada aburrimiento, cada pelea, cada delirio, cada beso ocurre por un algo. Ahora, no quiero que mis asuntos sucedan exactamente por un algo. Quiero que en mi mes, que es noviembre, mi destino se aseméje a lo que tanto adoré. Pero quiero cambiar mi destino. Por eso que no me queda más que imbocar a mi querida suerte. Sé que estás dormida; quizas sin ganas de nada, tal como mi estado anínimo. Pero debemos aclarar que mi idotez aumenta sólo por aquél deseo inmenso en mí de proyectar lo que soy en esa importante área de mi existir y en nada más. Sí, porque todo lo demás en mi vida, mis risas, mis pasiones y mis cariños están sumamente vivos. Por ratos ruego a mi suerte, por otros me arrepiento. Pero ¿es acaso un pecado soñar un rato?. A mí me da risa, porque después que pido a mi suerte las 8.567 cosas, pienso que es una estupidez. Luego me burlo. Me burlo y asumo que mis propios pensamientos en ratos de ocio, son una completa huevada. Y a la vez me encanta, porque de no pensar en estas huevedas, me hundo en el pesimismo. Es por eso que hoy en esta confesión, suerte te lo pido con todas mis ganas: APARECE de una vez, y quedate conmigo. Esa es mi propuesta, ¿y la tuya cúal es?.
Por mientras, yo sigo leyendo y continúo llenandome de sueños.

13 octubre 2006

Sí...Sonido necesario0

Esto es una nueva técnica aprendida. Experimenté ya hace un tiempo con las letras, las palabras y aún sigo obteniendo aprendizaje de éstas. Pero ahora me motivó ponerle algo de sabor a mi confesión. Desde hoy queridos míos, Confesiones Urbanas se cargará de musica y más emoción. Además de inspiraciones, confesiones y añoranzas, estará peresente mi música. Ese sonido que la mayoría de las veces está latente en la creación de mi inesperada confesión.

Madonna, mi gran diva es la encargada de inagurar esta nueva aplicación, que sin duda será un deleite; tanto para mi, como para todos los nenes que visiten mi blog.

02 octubre 2006

Sin salida

Se suponía que después de ese trámite debía dirigirse a su trabajo, pero sucedió una riña, de esas que él definitivamente no quería. La rutina era la misma, insignificante, como siempre, pero a mitad del día debió enfrentar a su ignorancia, que en un dos por tres, valla que lo humilló. Se defendió, con sus modales elegantes; hizo lo posible por salir victorioso. Pero su acompañante, su sombra o mejor dicho su antipatía, fue más fuerte que él. Con mis encantadores términos, este “sujeto” pensaba, podré engatusar a mis propias tinieblas; engañar y así cautivar con hermosos argumentos y palabras a mi mayor enemigo. Pero ocurría en ese instante lo contrario; veía a si mismo lo repugnante de su ser, lo asqueroso y cobarde de su existencia; de lo escalofriante que era vivir. Una y otra vez trato de engañar, embaucar y cautivar a la hostil presencia, pero todo acto realizado era en vano. Todo. Sabía muy bien, que no podría alejarse de él: su acompañante venía de un mundo extraño y que muchos detestan, pero actúan bajo sus reglas de igual manera. Intentó alejarse de ese camino, pero aquél jueves por la mañana, todo cambió en su vida; debió ser parte de aquél malvado hombre por el resto de sus días.