06 enero 2007

Te dejo año enfermo.


2007. Fresco, limpio, sereno. Todo lo que esperé para un comienzo de año. Como siempre mi grande familia y yo optamos por lo rural. Todo estaba preparado. Las maletas y ganas de partir se respiraban en el aire. Y partimos. Estar lejos de esta urbe por un rato, eso queríamos. Y aunque amo con locura esta ciudad, a veces y con argumento en mano la odio. Pero había que empezar de cero, en un lugar que sólo podía guardar momentos de felicidad y el indicado, preferido y especial era pasar los primeros segundos de lo nuevo en la querida parcelina; casita bella, llena de fantasmas en nuestra ausencia. Llegamos unos días antes de que el infame 2006, porque no tiene otro nombre más que infame, se terminará y con ello los malos, estupidos y desagradables sucesos vividos a la fuerza se fueran a la mierda. Pero no todo fue tan malo en el año que se fue, no todo. Porque se rescata con todas las ganas dos hechos importantes que viví y que no olvidaré jamás. Mi titulación, que por cierto fue maravillosa y el segundo punto importante es que seguí en la senda de la perfección; media agringa, pero encantadora igual. Es que como periodista debes saber Inglés pues señorita; me decían. JA. Esa frase mil veces escuchada, pero no. Dedique este año a mejorar el idioma, no porque los Periodistas lo necesiten. Mi estadía en american institu sí que fue de mi agrado. Aparte de que habían gringos por todos lados y sentir que estabas en verdera Gringolandia, su biblioteca me hechizó; y su sala de arte y cine me enloqueció. Es que éste sí que es un completo instituto, lleno de cultura y no sólo por enseñar a los testarudos chilenos el idioma Inglés. Dicho y hecho, estoy a punto de recibir los frutos de tanto estudio agringado durante el 2006 y eso me llena de satisfacción.

Como relataba, ya instalados y con la mejor percha sobre nuestros cuerpos, estabamos con los míos esperando el nuevo año. Y digo los míos porque estuvo junto a mi el amor de mis amores. Él, que encantado y fascinado dijo sí todo el tiempo. Más de 5 años, sin cansancio, seguimos juntos, batallando, amando, viviendo la vida al máximo. Yde forma especial hicimos una cena bajo la luna llena de aquella noche y el cielo estrellado de mi campo. Un ambiente calido, sin una pisca de viento y ansiosos de recibir con los mejores ojos el 2007. Ese era el escenario donde mi deseo de que esa noche fuera inolvidable, se cumplió. Y así fue de perfecto. Porque ¿qué más puedo pedir para comenzar el año?. Creo que nada.
Ya tomadas unas cuantas copas de champaña y con el sonido potente de Tomy Rey que venía de la parcela de al lado, hizo que siguieramos celebrando...