05 abril 2006

Llamada inesperada y necesaria


Eran las 9 y media de la noche. Sola, intranquila y nerviosa me encontraba frente al PC, sin saber que hacer, ni que pensar. Todo por ese estupido miedo de estar sin nadie, simplemente hacía clic una y otra vez, pero nada me convencía. Luego de unos minutos con mi mente absolutamente en blanco sonó el teléfono, y yo como de costumbre pensé que era uno de mis Ángeles guardianes, incapaces de dejar de pensar y preocuparse de mí, ni por un minuto. Agradecida de aquél pensamiento contesté el llamado escandaloso proveniente de mi inalámbrico, y cuando escuché su voz mi estado de insatisfacción y temor cambió radicalmente. Era ella, mi amiga del alma, de esas que están en todas, y que ante cualquier imprevisto ayudan sin recibir nada a cambio. Pegué un grito, pame! Hola maraca, maricona de mierda!! y mientras escuchaba sus carcajadas, mi mente retrocedía veloz recordando aquéllos momentos incapaces de describir, pero que sólo están guardados en nuestra mente y alma. Aunque suene "cursi", más de 13 años juntas respaldan ésta hermosa amistad, que no sólo ha estado compuesta y formada de buenos momentos; han sido miles las experiencias vividas conjuntamente, sin nombrar las excelentes y prolongadas conversaciones, hasta nuestro hueveo máximo frente a una cámara de video imitando a 31 minutos, sólo por mencionar algunos jugos. Como no olvidar todos los carretes vividos a lo "agrandadas" en etapa PRE- adolescente junto a Lorena Soto, (más conocida como poto o culo), y junto a la excelente presencia de nuestra Jocelyn Fuentealba, que sin más descripciones es una extraordinaria persona. Me atrevo a decir que esta amistad es inexplicable, y que cada una quizás tiene la repuesta para saber ¿por qué mierda existe tanta unión, a pesar de vivir periodos prolongados de distancia entre nosotras?. Muchas respuestas surgen en mi cabeza. Sin embargo entre las cuatro, a pesar de estar trabajando en futuros completamente diferentes, sentimos vivo, más que nunca este hermoso sentimiento; la amistad, que sin duda entre nosotras será así de intenso. Hasta que la muerte nos separe.
Ah obviamente era mi gran Pàmela Ramírez, (conocida como pameluti, pame,pamelita) la que estuvo por más de 3o minutos al otro lado de la línea telefónica, donde ambas sin parar hablamos de miles de cosas al mismo tiempo. Luego de reír y recordar bastantes estupideces, que sólo nosotras encontramos entretenidas, mi gran “friend” tuvo la gentileza de acompañarme en un corto temblor ocurrido cerca de las 10 de la noche, así como también me dio protección a la distancia, ante el miedo de vivir mi segunda noche sola en casa.